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¡No me interrumpas!

Todos tenemos hábitos que han sido formados en la infancia y que ponemos en práctica, a veces para bien, ¡a veces para mal! Interrumpir puede ser uno de los hábitos más peligrosos para tu carrera. Te guste o no, cuando interrumpes a alguien, envías uno de los siguientes mensajes:

  1. mi tiempo es más valioso que el tuyo
  2. no sabes lo que dices
  3. lo que dices no es importante
  4. yo quiero tener el control
  5. no soy nada paciente
  6. no escucho
  7. mi control emocional es limitado
  8. mi capacidad de poner atención en una situación es limitada
  9. mi potencial es limitado
  10. soy el centro del universo

Sí, hay momentos en que es apropiado interrumpir. En muchas circunstancias, puede ser perfectamente razonable que tu jefe te interrumpa por las cinco primeras razones.

No está bien que interrumpas a tu jefe o a un cliente por ninguna de esas mismas razones. No está bien que interrumpas a quien se encargará de contratarte en una entrevista de trabajo.

Sí, hay gente que habla mucho. A veces tienes que interrumpir para hacer tu trabajo. Practica maneras de interrumpir con educación. Di el nombre de la persona, retoma sus palabras y luego lleva la conversación por otro rumbo. Por ejemplo:

Santa, dices que debemos construir más Cajas de Sorpresa porque a los niños les encantan — y yo quiero… pero la cosa es que necesitamos más cajitas de metal, ¡si nos ayudas a conseguirlas todo saldrá bien!

Cuando haces esto con tacto y tienes una gran capacidad para poner atención a las situaciones, por supuesto que interrumpirás en caso que sea necesario. Solo asegúrate cuando y por qué vas a interrumpir, que estás eligiendo hacerlo en vez de interrumpir habitualmente y/o por las razones equivocadas. Conoce todos los riesgos y busca un punto de equilibrio.

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Eric Shannon


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