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¿Tu actitud es sutilmente tóxica?

La ausencia de duda y el exceso de seguridad son factores tóxicos para tu carrera. Por otro lado, una mente curiosa es sumamente valiosa para los negocios y un sentido sano de la duda es una de las características más importantes que tienen las personas que son efectivas en sus labores. La gente que tiene el poder sabe que el aprendizaje y el crecimiento comienzan con las preguntas. Nosotros ponemos atención en las preguntas que haces durante las entrevistas y las reuniones de trabajo.

Preguntas como estas realmente importan y cambian la vida de la gente (en los aspectos grandes y pequeños por igual):

¿Qué debo hacer con mi vida? ¿Este trabajo me funciona bien? ¿Qué voy a hacer con este trabajo este año? ¿Qué tan valioso es mi trabajo para la empresa? ¿Qué lograré durante este cuatrimestre? ¿Mi jefe me está dando una orientación y una retroalimentación suficiente? ¿Voy bien este mes?

¿Cómo funciona esto? ¿Por qué? ¿Cómo puedo mejorar eso? ¿Qué puedo aprender con eso? ¿Estoy preparado para rendir cuentas en la junta de esta tarde?

¿Cómo sé cuando un nuevo miembro de mi equipo no funcionará? Usualmente es alguien que hace pocas preguntas durante la capacitación, luego se sienta a trabajar y actúa con mucha seguridad (generalmente hace lo que no debe) sin pedir retroalimentación hasta que yo solicite un informe.

Algunas personas son más curiosas que otras por naturaleza — pero se les olvida esto porque, con la práctica, tú puedes fomentar tu propio sentido de la duda. Nuestra mente generalmente hace lo que le pedimos – pide y se te dará.

Así es que utiliza esta es la lista:

1. Haz una lista de preguntas todos los días para que la veas en tu recámara y/o tu oficina.

2. Coloca preguntas en sitios que te refrescarán
la memoria en el momento y en el lugar adecuado. Yo tengo un letrero en mi monitor que dice “¿estás preparado? ¿Eres suficientemente específico? ¿Estás bien documentado?” No, esto no siempre funciona, pero el recordatorio no me estorba.

3. Pregúntate “¿Qué me falta? ¿Qué otras posibilidades tengo? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de esto?” Considera una lista más amplia de opciones y procura incluir algunas locuras. Atrévete a salir de tu zona de confort.

4. Desahógate.
Cuanto estés tentado a preguntar algo pero te inhibes o temes hacer la pregunta, pon mucha atención – usualmente es una pregunta que requiere respuesta. Haz la pregunta. El costo de no preguntar suele ser mucho mayor.

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Eric Shannon


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