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Controla tu ego

Un jefe astuto no te contratará si eres un ególatra. Si consigues el trabajo quién sabe cómo, lo perderás eventualmente cuando tu jefe despierte.

Porque, cuando tu ego manda, no puedes ser un buen empleado, compañero, aspirante a un puesto, padre, amigo, amante, o lo que sea que hagas en la vida.

Un enorme ego hace que te defiendas, que justifiques o que racionalices cuando debes evitarlo. Te hace pelear, manipular o evadir retos. Te hace arrogante y fallido. Te impide escuchar y reconocer la verdad — y aprender.

Los jefes han estado detectando el mal comportamiento de sus empleados desde que un profesor de Stanford escribió un popular ensayo para Harvard Business Review sobre The No Asshole Rule (La regla contra los engreídos) y después escribió un libro sobre el mismo tema. Otros jefes elevaron el grado de dificultad con ‘la prueba de pasillo’.

Desde entonces los jefes nos preguntamos “¿Me gustará toparme con esa persona en el pasillo o fingiré que estoy muy ocupado y que no puedo platicar?”

Un jefe inteligente sabe que un gran ego es un síntoma de baja autoestima – que tu verdadero problema es el temor. Temor a que descubran que eres débil, incompetente, antipático, que no se puede confiar en ti, o cualquier otra cosa que hayas aprendido en la infancia. Pero tus padres solo son en parte culpables. Es posible que te hayan sembrado la semilla hace mucho tiempo, pero son tus palabras negativas las que fomentan tus miedos.

Controlar tu ego es difícil, pero puedes lograrlo. Puedes comenzar por hablar contigo mismo en una forma saludable para ti – que te calme, que te apoye, que sea un lenguaje amoroso (a esto también se le llama un tono afirmativo).

  • Puedes decirte cosas como:
  • Doy lo mejor de mí y eso es bueno
  • Tengo lo que necesito y estoy bien
  • Puedo hacer eso, encontraré la manera
  • Acepto lo que no puedo controlar y acepto las cosas como son
  • Siempre me he beneficiado con los retos que he superado
  • Aprenderé algo valioso con esto
  • Yo me quiero y me cuido bien
  • Estoy orgulloso de mí por _________

¿Todo esto te parece una cursilería? ¡Pues ni modo! Prefiero ser cursi que negativo y decir cosas como:

  • soy un idiota
  • él es un idiota
  • esto es horrible, no puedo con esto
  • siempre meto la pata
  • no puedo creer que esto me está pasando a mí
  • no le caigo bien a la gente
  • nunca mejoraré
  • nunca haré las cosas bien
  • no soy lo suficientemente inteligente

Si sigues pensado así sembrarás la semilla de tu propia destrucción (o tendrás una vida y una carrera muy disfuncionales). Así es que la próxima vez que notes que te estás hablando así, “DETENTE”, imagínate una señal de Alto, y cámbiala por algo saludable, que te brinde apoyo. ¡Sé bueno contigo! Tu jefe notará la diferencia.

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Eric Shannon


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